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  • La Biblia – Una historia ilustrada en seis idiomas – Génesis 11

    La Biblia – Una historia ilustrada en seis idiomas – Génesis 11

    Versículo 1

    Toda la humanidad hablaba una sola lengua y utilizaba las mismas palabras.

    En aquel tiempo, todas las personas podían entenderse fácilmente. La comunicación común favorecía la unidad entre los pueblos.

    Versículo 2

    Los hombres viajaron hacia el este y encontraron una llanura en la región de Sinar, donde se establecieron.

    Buscaron un lugar donde construir sus hogares y desarrollar una nueva comunidad. Muchas civilizaciones comenzaron de esta manera.

    Versículo 3

    Fabricaron ladrillos cocidos y utilizaron asfalto como material de construcción.

    La creatividad humana permitió desarrollar nuevas técnicas. El trabajo en equipo hizo posibles grandes proyectos.

    Versículo 4

    Decidieron construir una ciudad y una torre que alcanzara el cielo.

    Querían hacerse famosos y evitar ser dispersados por la tierra. Su proyecto reflejaba tanto ambición como orgullo.

    Versículo 5

    El Señor descendió para observar la ciudad y la torre.

    Dios conocía lo que los hombres estaban haciendo. Nada escapaba a su atención.

    Versículo 6

    Dios vio que todos formaban un solo pueblo y hablaban el mismo idioma.

    La unidad les daba una gran fuerza. Juntos podían lograr cosas extraordinarias.

    Versículo 7

    Dios decidió confundir sus lenguas.

    Al dejar de entenderse, la cooperación se volvió mucho más difícil. La historia humana tomó entonces un nuevo rumbo.

    Versículo 8

    Los hombres fueron dispersados por toda la tierra y dejaron de construir la ciudad.

    El gran proyecto quedó sin terminar. Los pueblos comenzaron a extenderse por diferentes regiones.

    Versículo 9

    La ciudad recibió el nombre de Babel porque allí se confundieron las lenguas.

    Este relato explica simbólicamente el origen de los diferentes idiomas. Babel se convirtió en un símbolo de confusión y división.

    Versículo 10

    Dos años después del diluvio, Sem tuvo un hijo llamado Arfaxad.

    Comienza una nueva etapa después del diluvio. La genealogía que conducirá a Abraham empieza aquí.

    Versículo 11

    Después del nacimiento de Arfaxad, Sem vivió muchos años más y tuvo otros hijos e hijas.

    Las familias siguieron creciendo y multiplicándose. Cada generación añadió un nuevo capítulo a la historia humana.

    Versículo 12

    A los treinta y cinco años, Arfaxad tuvo un hijo llamado Sala.

    La línea familiar continuó de una generación a otra. Los antepasados eran recordados cuidadosamente.

    Versículo 13

    Después del nacimiento de Sala, Arfaxad vivió muchos años más y tuvo otros hijos e hijas.

    La vida continuaba más allá de una sola generación. Las familias se expandían constantemente.

    Versículo 14

    A los treinta años, Sala tuvo un hijo llamado Heber.

    La genealogía siguió avanzando paso a paso. Cada generación contribuía a la historia futura.

    Versículo 15

    Después del nacimiento de Heber, Sala vivió muchos años más y tuvo otros hijos e hijas.

    Las familias numerosas eran comunes en aquella época. Varias generaciones convivían durante largos periodos.

    Versículo 16

    A los treinta y cuatro años, Heber tuvo un hijo llamado Peleg.

    Cada nombre mencionado representa una persona real y una familia real. Todos forman parte de la historia bíblica.

    Versículo 17

    Después del nacimiento de Peleg, Heber vivió muchos años más y tuvo otros hijos e hijas.

    La población continuó creciendo. Nuevas familias aparecieron en diferentes lugares.

    Versículo 18

    A los treinta años, Peleg tuvo un hijo llamado Reu.

    La descendencia de Sem continuó sin interrupción. Cada generación preparó el camino para la siguiente.

    Versículo 19

    Después del nacimiento de Reu, Peleg vivió muchos años más y tuvo otros hijos e hijas.

    La familia proporcionaba protección y estabilidad. Los padres transmitían conocimientos y tradiciones a sus hijos.

    Versículo 20

    A los treinta y dos años, Reu tuvo un hijo llamado Serug.

    La genealogía sigue avanzando de forma constante. La historia se acerca poco a poco a Abraham.

    Versículo 21

    Después del nacimiento de Serug, Reu vivió muchos años más y tuvo otros hijos e hijas.

    Cada generación dejó una huella en la siguiente. Los hijos y nietos heredaban experiencias y enseñanzas.

    Versículo 22

    A los treinta años, Serug tuvo un hijo llamado Nacor.

    La línea familiar se acerca cada vez más a los personajes principales de la historia de Abraham.

    Versículo 23

    Después del nacimiento de Nacor, Serug vivió muchos años más y tuvo otros hijos e hijas.

    La Biblia conserva estos nombres durante miles de años. Así, las primeras generaciones siguen formando parte del relato.

    Versículo 24

    A los veintinueve años, Nacor tuvo un hijo llamado Taré.

    Con Taré comienza una nueva etapa de la historia familiar. Muy pronto aparecerá Abram.

    Versículo 25

    Después del nacimiento de Taré, Nacor vivió muchos años más y tuvo otros hijos e hijas.

    Cada generación preparó sin saberlo el camino para la siguiente. De estas familias surgiría más tarde el pueblo de Israel.

    Versículo 26

    A los setenta años, Taré tuvo a Abram, Nacor y Harán.

    Estos tres hijos introducen una nueva etapa importante en la historia bíblica. La atención se centra ahora en su familia.

    Versículo 27

    Taré fue el padre de Abram, Nacor y Harán, y Harán fue el padre de Lot.

    La genealogía se vuelve más personal. Los protagonistas de los próximos capítulos son presentados aquí.

    Versículo 28

    Harán murió en Ur de los caldeos mientras su padre aún vivía.

    La Biblia también habla de pérdidas y sufrimiento. Las familias de la antigüedad experimentaban el dolor igual que las actuales.

    Versículo 29

    Abram se casó con Sarai y Nacor se casó con Milca.

    Los matrimonios unían familias y fortalecían los lazos entre generaciones.

    Versículo 30

    Sarai no podía tener hijos.

    Esta situación tendrá una gran importancia más adelante. Lo que parece imposible para los seres humanos no limita los planes de Dios.

    Versículo 31

    Taré salió de Ur con Abram, Lot y Sarai para dirigirse a Canaán, pero se establecieron en Harán.

    Este viaje marca el comienzo de un importante cambio. Los desplazamientos y nuevos comienzos aparecen con frecuencia en la Biblia.

    Versículo 32

    Taré vivió doscientos cinco años y murió en Harán.

    Una generación llega a su fin mientras otra está preparada para continuar. La historia de Abraham está a punto de comenzar.

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